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miércoles, 18 de junio de 2014

LINEA DE BASE DEL PROGRAMA AMAZONIA RURAL

Línea de Base del Programa de Agua Potable y Saneamiento para la Amazonía Rural

Dr. Wilfredo Gutiérrez P.   Coordinador del estudio

El estudio se llevó a cabo del 1 de setiembre del 2013 al 31 de enero del 2014 en las Regiones de Amazonas, Loreto y San Martín y el trabajo de campo se realizó en noviembre del 2013. El levantamiento de la línea de base a nivel de hogares, se hizo en una muestra de tipo estratificado, por conglomerados, con unidad primaria de muestro dada por las localidades y unidad secundaria de muestreo dada por los hogares al interior de las localidades. La muestra estuvo compuesta de 155 localidades, de las cuales 80 fueron del grupo de control y 75 del grupo de tratamiento. La muestra total estuvo compuesta de  3100 hogares (1600 de control y 1500 de tratamiento). Además de la encuesta a hogares, también se aplicaron encuestas ad hoc a autoridades municipales, de EE.SS y de II.EE. Igualmente se levantó información sobre el estado de la infraestructura de las instalaciones de agua y saneamiento a nivel de comunidades, EE.SS. e II.EE. y finalmente se aplicaron metodologías cualitativas a miembros de la comunidad para complementar la información cuantitativa.

Los resultados fueron los siguientes:

·                Tanto el grupo intervenido, como el grupo control presentan características similares, es decir son comparables, para los principales indicadores que entran en la evaluación de impacto del Programa Nacional de Agua y Saneamiento Rural (PNSR).
·                La mayor parte de la población beneficiaria de 15 a más años de edad cuenta con educación primaria o menos (60,1%) y la tasa de analfabetismo en este grupo etario llega a ser a 10,9%, siendo 6,6% en los hombres y 15,3% en las mujeres.
·                 El 84.3% de la población cuenta con algún tipo de seguro de salud, predominando el SIS con un 80,6% de afiliación.
·                El 71,7% de la población tiene como lengua materna el español, el 17,7% el awajún y el 10,1% el shawi.
·                El 57% de la población de 14 a más años trabaja, existiendo diferencias importantes entre hombres (83,3%) y mujeres (28,8%). El sector ocupacional predominante es la agricultura (83,5%).
·                El ingreso promedio de hogares del grupo de tratamiento se estima en S/.605.1 y en el grupo control en S/.523.8. El ingreso promedio per cápita se estima en S/.129.4 y S/.114.3, respectivamente. Estos ingresos provienen principalmente del trabajo independiente
·                Un 42% de familias tiene acceso a agua conectada a la red pública, pero sólo el 1.6% tiene conexión de desagüe. Un  20% de familias no tiene ningún sistema de eliminación de excretas.
·                La conservación de los sistemas de agua es bueno en un 70%, pero el sistema de eliminación de excretas es malo en un 94%.
·                Según N.B.I. alrededor del 85% de hogares del grupo tratado son pobres, de los cuales un 46% están en pobreza extrema. Este hecho justifica que el  70% de hogares participe en algún programa social, predominando el Vaso de leche, Juntos y Qaliwarma.
·                 
·                Un 19.1% de niños menores de 5 años tuvo diarrea según la definición del MINSA: deposiciones liquidas en número de 3 a más al día, acompañadas o no de sangre.
·                La prevalencia de bajo peso al nacer se sitúa en 9.8% para el grupo tratado, dos puntos más arriba que el dado por ENDES 2012 para la selva, que es de 7.7%.
·                El 75% de madres manejaron correctamente el último episodio de diarrea de sus niños menores de 5 años, sin embargo, desde el punto de vista de su alimentación durante la diarrea, sólo un 24% tiene un manejo adecuado.
·                Un 31% de entrevistadas refirió haber recibido alguna capacitación el último año, siendo los temas de alimentación del niño, higiene personal y familiar, manipulación del agua y salud del niño, los más tratados.
·                Un 53% de madres calificaron de regular a  mala la atención recibida la última vez que acudieron al E.S. más cercano a su domicilio.
·                Sólo un 30% de madres entrevistadas dijeron haberse lavado las manos el día anterior a la encuesta en momentos críticos. A la observación, un 69% de madres se lavaron las manos con la técnica adecuada.
·                En cuanto a manipulación del agua, el 85% la almacena correctamente, pero sólo un 56% la manipula de manera apropiada.
·                Sólo un 47% de entrevistadas manifestó hervir o clorar el agua que beben, el resto la toma directamente sin ningún tratamiento.
·                Sólo un 3% de hogares tuvo niveles adecuados de cloro en los hogares con agua potable, llegando estas cifras al 7% y 4% si el agua provenía de pozo o río respectivamente.
·                Un 44% de responsables de EE.SS. manifestaron tener por lo menos una organización de agua y saneamiento dentro de su jurisdicción y a las cuales capacitan regularmente.
·                Sólo alrededor del 29% de responsables de EE.SS. manifestaron realizar algún tipo de vigilancia de la calidad del agua de las comunidades bajo su jurisdicción, siendo la medición del cloro residual la que realizan con mayor frecuencia (40%).
·                Un 94% de responsables de II.EE. entrevistados, manifestó que si están incluidos en la currícula de estudios los temas de agua, saneamiento e higiene y que estos se imparten a los alumnos.
·                La gran mayoría de entrevistados manifiestan que promueven el lavado de manos de sus alumnos antes de comer (88%) y después de ir al baño (85%).
·                Un 57% de entrevistados manifiesta que se da mantenimiento a los SS.HH. de su escuela con una frecuencia mensual o quincenal y los costos en su mayoría son cubiertos por la APAFA.

Las principales recomendaciones son:

·                La alta carencia de sistemas de agua y saneamiento, el mal estado de conservación de los existentes, la mala calidad del agua y la disponibilidad a pagar por el servicio de la gran mayoría de familias del grupo a intervenir, justifican y crean condiciones favorables para la intervención del PNSR con su componente de infraestructura en agua y saneamiento.
·                La estrategia educativa que se diseñe, debe usar técnicas y metodologías que se adecúen a los bajos niveles educativos de las familias y también al idioma. Un aspecto favorable es que la mayoría habla español.
·                Dentro de esta estrategia, en coordinación con los EE.SS., hay que poner especial énfasis en los siguientes puntos:
o    Promoción del manejo adecuado de la alimentación del niño durante los episodios de diarrea.
o    Incrementar el número de capacitaciones en manipulación del agua e higiene usando metodologías apropiadas, entre las que pueden estar las sesiones demostrativas y las visitas domiciliarias.
o    Promoción del lavado correcto de  manos en momentos críticos
o    Promoción del hervido o cloración del agua antes de beberla
o    Educación en la manipulación correcta del agua almacenada
·         Capacitar al personal de los EE.SS. en la vigilancia de la calidad del agua, dotarlos de los equipos e insumos necesarios y propiciar un trabajo coordinado con los municipios e II.EE.
·         Dotar a los EE.SS. de material educativo apropiado para las capacitaciones a la comunidad en higiene y manipulación del agua, como afiches, rotafolios,  trípticos,  cuñas radiales, etc.
·         Capacitar al personal docente de las II.EE. en higiene y manipulación del agua, dotándolos además de material educativo apropiado para las capacitaciones a los alumnos y a los padres de familia.
·         Para la evaluación de impacto, utilizar los mismos indicadores clave del presente estudio, los mismos instrumentos y preguntas, y en la medida de lo posible las mismas comunidades control.


viernes, 15 de noviembre de 2013

LINEA DE BASE DEL PROGRAMA JUNTOS 2012

LINEA DE BASE DEL PROGRAMA JUNTOS

El estudio se llevó a cabo a través del consorcio CUANTO-MACROCONSULT entre agosto y diciembre del 2012 y donde el autor fue el Coordinadore General de la consultorí.

El objetivo del estudio fue realizar una línea de base del piloto de los esquemas alternativos de transferencia monetaria (EAT) de dos esquemas: el de transferencia fija de S/. 200 bimensual o esquema clásico (EBT), y el esquema de transferencias diferenciadas de acuerdo a diferentes corresponsabilidades en salud y educación (EAT). 

El trabajo de campo se llevó a cabo entre el 2 de octubre y 20 de noviembre del 2012 y se hizo en 12 nuevos distrito de intervención seleccionados por el programa JUNTOS,  de los cuales tres distritos fueron de la sierra de Lima, cuatro de la Sierra de Arequipa, uno de la sierra de Lambayeque, uno de la sierra de Ica y tres de la Selva de Ucayali.   

En el diseño del estudio, la asignación del tratamiento se realizó a nivel de clusters, definiendo éstos como los centros poblados identificados en el Censo de Población y Vivienda realizado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática en el 2007, con variables de resultado observables a nivel de beneficiario. El tamaño de la muestra total fue definida por JUNTOS y se estableció en 1951 hogares .

Los principales resultados fueron:

Ø   Los resultados obtenidos para el grueso de los indicadores de la población de la estrategia básica (EBT) y de la población de la estrategia alternativa (EAT) son comparables, es decir no muestran diferencias estadísticamente significativas.
Ø   La pobreza estructural se sitúa en el 74% para el grupo EAT y en 77% para el grupo EBT.
Ø   Alrededor del 51% de niños menores de 3 años padece de desnutrición crónica, según la población de la OMS, con mayores índices en los hombres, pero sin significancia estadística.
Ø   Sólo el y 18% de partos del grupo EAT y el 15% del EBT fue institucional.  
Ø   La prevalencia de lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad, es de 67% en el grupo EAT y 79% en el grupo EB.
Ø   El 91% de niños de niños del grupo EAT y el 96% del grupo EBT, inició la alimentación complementaria a partir de los 9 meses y sólo el 7% lo hizo a partir de los 6 meses como dicen las normas del MINSA.
Ø   Sólo el 24% de niños de 6 a 23 meses del grupo EAT y el 15.5% del grupo EBT, son alimentados de acuerdo a las normas del MINSA.
Ø   La ingesta de vitamina A, fierro y multimicronutrientes en niños en el grupo EAT, es de 30%, 19% y 6.1% respectivamente; y para el grupo EBT es de 47%, 17% y 13%.
Ø   La prevalencia de EDA e IRA es de 28% y 21% respectivamente para el grupo EAT y para el grupo EBT es de 30% y 21%.
Ø   Sólo alrededor del 10.5% de niños del grupo EAT y 6.8% del grupo EBT, fueron alimentados correctamente durante la enfermedad.
Ø   Sólo el 18% del grupo EBT y 28% del EAT cubrió sus requerimientos energéticos; el 64% y 73% respectivamente cubrió sus requerimientos de proteínas.
Ø   Sólo el 2.5% de niños menores de 3 años en ambos grupos cubrieron sus requerimientos de hierro y menos de la mitad cubrió sus necesidades de vitamina A.
Ø   Menos de la mitad de los niños menores de 3 años de ambas estrategias, consumió una dieta variada y de calidad.
Ø   El consumo de la papilla PIN en todos los grupos de edad y en ambas estrategias, es casi nulo, las proporciones van de 1.4 a 2.8%.
Ø   Las coberturas de inmunización para todas las vacunas en los niños de 12 a 23 meses, superan el 52% para el grupo EAT y EBT. a  excepción del neumococo e influenza que son menores.
Ø   No se encontró ningún niño de 12 a 23 meses con todos los controles completos según su edad. El promedio de controles CRED en los niños de 1 a 11 meses es de 3 para ambos grupos y de 6.5 para los niños de 12 a 23 meses.
Ø   Un 31% de madres en el grupo EAT y 22% en el EBT, refieren que en al año anterior a la encuesta no fueron atendidas en el servicio de Atención Integral del Niño (AIN).
Ø   Un 56% de madres en el grupo EAT y un 44% en el EBT, calificaron la atención recibida en los servicios de AIN (básicamente CRED y vacunas) el año anterior a la encuesta, como regular a mala.
Ø   Sólo un 46% de madres de ambos grupos, tuvieron 6 o más controles que exigen las normas del MINSA y un 15% de gestantes no se hicieron ningún control durante su último embarazo.
Ø   Un 85% de madres refieren que recibieron sulfato ferroso en su último embarazo, y de éstas un  54% en el grupo EAT y 56% en el grupo EBT lo tomaron regularmente, es decir durante todo el embarazo o la mayor parte.
Ø   Un 56% madres del grupo EAT y un 63% del EBT,  refieren que recibieron dos o más dosis de vacuna antitetánica  en su último embarazo.
Ø   Un 54% puérperas del grupo EAT y un 50% del EBT, refieren que acudieron por lo menos una vez al control del puerperio de su última gestación.
Ø   Sólo un 36% de puérperas del grupo EAT y un 45% del EBT, refieren que tomaron sulfato ferroso durante el período puerperal de su último embarazo.
Ø   Alrededor del 72% de niños menores de 3 años cuentan con DNI y un 86% con partida de nacimiento. El 79% de niños menores de 3 años de  ambos grupos están afiliados al seguir integral de salud (SIS).
Ø    Alrededor del 50% de madres, están empoderadas, según los 12 reactivos del estudio y la definición operacional dada en la sección 4.2.
Ø    Un 23% de madres manifestó que recibió alguna capacitación el año anterior a la encuesta, y esta, en más del 80%, fue en temas de salud y alimentación.
Ø    Sólo un 8% de viviendas del grupo EAT y 7% del grupo EBT, cumplen con los criterios de “viviendas saludables” establecidos en la sección 4.2. La falta de conexión de agua y desagüe en la gran mayoría de ellas es la principal carencia.
Ø   Un 83% de niños y niñas entre 2 años y 6 meses y 5 años 11 meses se encuentra con un desarrollo cognitivo  deficitario para su edad, un 13% está con un desarrollo normal y un 4% está encima de lo normal. Los mayores déficits se encuentran en los niños de 48 a 71 meses.
Ø   El 62% de madres del grupo  EAT y el 48% del grupo EBT, refieren que tuvieron que esperar más de una hora hasta que atendieran a sus niños en los servicios de CRED o Vacunas, la última vez que los llevaron para su control.
Ø   El 56% de madres del grupo  EAT y el 52% del grupo EBT, refieren que se demoran más de una hora para ir al establecimiento de salud más cercano a su casa.  El promedio de minutos de desplazamiento al EE.SS. grupo EAT: 68.8 minutos; grupo EBT. La mayoría (82%) se desplaza a pie.
Ø   En resumen, podemos concluir que los valores de la gran mayoría de indicadores de salud del niño y la madre evaluados tanto en el grupo EBT como en el EAT, son bajos, sobre todo en lo referente al control CRED, a la alimentación del niño, a los partos institucionales, consumo de micronutrientes tanto en niños como en gestantes, consumo de calorías y viviendas saludables.
Ø   En relación a la accesibilidad a los servicios de salud, existen barreras a la misma traducidas en la queja de las madres de los tiempos de espera para los programas preventivos,  en la calidad de atención, la lejanía de los EE.SS y el rechazo a la atención en algunos casos. Estos son factores que pueden afectar la demanda de los servicios de salud y que las madres no puedan cumplir con sus corresponsabilidades.
Ø   En cuanto a indicadores de educación, el rendimiento escolar en ambos grupos se sitúa en 94.5%,  la tasa de asistencia en 95%, el atraso escolar en 0.8%, la demanda insatisfecha en 7% y la tasa de deserción escolar en 2.5%.
Ø   En cuanto a la oferta de servicios de salud, el grueso de los EE.SS. visitados cuentan con servicios y equipamiento suficiente para la atención preventiva del niño y en menor medida de la gestante, aunque hay un buen porcentaje de equipos, cercano al 40%,  que ya requieren ser remplazados. Hay que poner especial énfasis en los equipos de cadena de frío para la vacunas y en los exámenes auxiliares indispensables para la gestante.    
Ø   En cuanto la oferta de servicios educativos en los distritos analizados de las cuatro Regiones, no abastece totalmente la demanda y la mayoría de escuelas existentes, carecen de locales apropiados, sin luz ni agua y con equipamiento insuficiente, lo que indudablemente afecta de manera negativa la calidad educativa brindada a los estudiantes. En cuanto a cantidad de docentes, si se vio que es adecuada para los alumnos existentes.

Las principales recomendaciones son las siguientes:

Ø   Para la evaluación de impacto del piloto, se recomienda utilizar los mismos indicadores y utilizando los mismos criterios para su obtención que se han dado para el presente estudio de línea de base, lo que implica también usar los mismos instrumentos y técnicas de medición .
Ø   En el presente estudio se encontró un 22% de familias no pobres con el indicador de pobreza estructural y línea de pobreza, y aunque no es propiamente una filtración en la selección de los beneficiarios, pues esta incluye además otros criterios; si es importante tomarla en cuenta a la hora de hacer el análisis de impacto y generalizar los resultados al ámbito de JUNTOS. 
Ø   Para que los dos grupos sean comparables al final de la intervención, a excepción de los incentivos diferenciados por tipo de estrategia, los dos grupos deben ser motivados, capacitados y estimulados en igual forma a cumplir sus corresponsabilidades en salud y educación.
Ø   Es importante también que se controle la mejora de la oferta educativa y de salud y que se realice con la misma intensidad en todas las comunidades del piloto, para que no haya sesgos en la interpretación de los resultados.
Ø   Dado los pobres resultados encontrados en la mayoría de indicadores de  salud del niño, gestante y puérpera, va hacer ostensible la mejora de los mismos en unos dos años de intervención, siempre y cuando el personal de los establecimientos de salud promueva y capacite a las madres en temas de alimentación y nutrición, distribución adecuada y consumo de la papilla PIN y de micronutrientes y se hagan campañas de vacunación y control CRED mediante las brigadas itinerantes.

Ø   Dado que el tiempo de intervención que se prevé en el piloto no es mayor a dos años, es mejor que para la medición de resultados se tomen en cuenta indicadores de resultado y proceso que de impacto. Entre estos podrían estar: control CRED, vacunas  y alimentación complementaria en los niños menores de 3 años; y control prenatal temprano y  vacunación antitetánica en la gestante.