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martes, 20 de septiembre de 2011

POLIO CAUSADA POR LA VACUNA


POLIOMIELITIS PARALITICA CAUSADA POR LA  VACUNA ORAL SABIN:
¿TIEMPO DE CAMBIAR DE VACUNA?

 

Gutiérrez, Wilfredo  ([1], a)


En mayo de 1985, la OPS lanza la estrategia de interrupción de la transmisión del virus de salvaje de la polio en el continente americano. Ya para esa época 22 de los 36 países del continente estaban libres de poliovirus salvaje autóctono, comenzando por las Islas Caymán en 1958, Cuba y Guyana en 1962. En agosto de 1991 se detecta el último caso en Perú (Pichanaqui, Junín), que a su vez fue el último en toda América; por lo que en setiembre de 1994, la OPS declara lograda la meta de interrupción de la transmisión del virus salvaje de la polio en todo el continente americano (1). Desde entonces a la fecha, no se ha detectado en la región polio paralítica por el virus salvaje.

Transcurridos 20 años de este memorable hecho, los países de América se ven confrontados a la situación paradójica de que la vacuna oral para la polio usada hasta ahora en la mayor parte de ellos para erradicar dicha enfermedad, por ser un virus vivo atenuado, tiene un riesgo de producir poliomielitis que es indistinguible de la producida por el virus salvaje.  Este riesgo, según diferentes estudios, va de 1 caso de polio por cada 750,000 dosis de vacuna oral, a 1 caso por 2.2 millones de dosis (2,3), sobre todo después de la primera dosis. Ante esta situación, países como Canadá, Estados Unidos, México, Venezuela y Costa Rica, optaron por cambiar la vacuna oral con virus atenuado (OPV o Sabin), por la vacuna parenteral de virus  inactivado o muerto (IPV o Sachs) en su esquema regular de vacunación. Igual ha ocurrido en la mayoría de países desarrollados de Europa y Asia y en algunos países subdesarrollados como Egipto, Sudáfrica, Arabia Saudita, Kuwait, Catar, Oman, Emiratos Árabes Unidos y Barein. Con ello se ha disminuido drásticamente  los casos de polio relacionada con la vacuna. En los países en vías de desarrollo, donde todavía se tienen coberturas de vacunación inferiores al 95%, con el fin de mantener la inmunidad humoral y local a  nivel intestinal, mantienen el esquema de las dos primeras dosis con IPV seguido de dos dosis de OPV. Con ello se mantienen altos niveles de anticuerpos circulantes contra el virus de la polio salvaje y se aprovecha el efecto beneficioso de la diseminación del virus de la vacuna oral a niños susceptibles, previniendo la entrada del virus salvaje existente todavía en algunos países del mundo (4).

En nuestro país, en el año 2003 se detectó el primer cado de poliomielitis paralítica causada por el virus de la vacuna notificado en Moquegua. En  el  2010 se  identificó un  caso en Lima procedente de Villa  El  Salvador. En el 2011 se han producido tres casos en Lima: uno en San Juan de Miraflores, otro en Santa Anita y un tercero en el Callao. Todos los casos padecían de alguna inmunodeficiencia (5).  Tomando en cuenta la población de menores de un año proyectada por el INEI para cada año y asumiendo que todos los niños han sido vacunados con 3 dosis cada uno, se sacaron las tasas de casos de polio relacionados a la vacuna ([2]). Para el 2003 esta relación fue de 1 caso por 1’612, 591 dosis, para el 2010 fue de un caso por cada 1,741,200 dosis y para el 2011 de 1 caso por cada 589,273 dosis.

Según el MINSA, desde el año 1995 hasta el 2010, las coberturas de vacunación antipoliomielítica, se han mantenido encima del 90%, (a excepción del año 2005),  habiendo llegado al 99% y 98% respectivamente en los años 1996 y 2008 (gráfico No. 1). La OPS plantea que “en el escenario globalizado de hoy,  representa un riesgo para ocurrencia de brotes si no se garantiza niveles de coberturas de vacunación (nacionales y por municipios) superiores a 95% en los países sin transmisión de polio” (6). Sin embargo, ante el preocupante incremento de casos de polio paralítica relacionada con la vacuna oral en nuestro país, creo que ha llegado el  momento de que nuestras autoridades de salud  evalúen la posibilidad de sustituir la vacuna oral (OPV) por la parenteral de virus inactivado (IPV), que no tiene este riesgo.

El costo de esta vacuna adquirida dentro del fondo rotatorio de la OMS es de $ 5.5 por dosis, que en dosis combinada con las vacunas para la difteria, tos ferina, tétanos, hepatitis B, haemophilus influenzae (hexavalente) llegaría a costar alrededor de $ 8, muy por debajo del costo de la vacuna para el virus del papiloma humano, que se piensa introducir y que cuesta $14 la vacuna contra dos cepas (7). La vacuna hexavalente podría sustituir a la pentavalente, aprovechando que actualmente tiene coberturas superiores al 90%. En el actual esquema de vacunación ya el MINSA utiliza IPV para personas en riesgo.

Gráfico No. 1
Perú: Cobertura de antipolio3, años 1993 al 2010

              Fuente: WHO. Peru reported immunization coverage. 22 July 2011. Disponible en:

De no hacer este cambio, con la estrategia actual de vacunación regular, más dos o tres campañas masivas anuales y los “barridos” al detectar casos de parálisis flácida aguda, se corre el riesgo de que estos casos se incrementen y la población pierda confianza en las vacunas, lo que puede derivar en brotes de otras enfermedades inmunoprevenibles.  

Mientras tanto, se debería capacitar a los responsables de aplicar la vacuna oral, de no administrarla a niños que padezcan de alguna inmunodeficiencia, ya que todos los casos detectados de polio relacionada a la vacua, tenían este problema. A estos niños aplicar a IPV.

BIBLIOGRAFIA

1.      OPS. Boletín Epidemiológico, Vol. 4, Nº 4, diciembre 1994.
2.      Zimmerman R., Spann S. Poliovirus vaccine options. Am Fam Physician. 1999 Jan 1;59(1):113-8, 125-6. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9917578
3.      Andrus J. , Strebel P., de Quadros C., and Olivé J. Risk of vaccine-associated paralytic poliomyelitis in Latin America, 1989-91. Bull World Health Organ. 1995; 73(1): 33–40. Disponible  en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2486585/
4.      WHO. Polio vaccines and routine polio immunization in the pre-eradication era.  position paper,  Draft  2 Mar 2010, external review. Disponible en:  http://www.who.int/immunization/sage/WHO_position_paper_on_polio_vaccines_Draft_2_March_2010.pdf.
5.      MINSA/DGSP/DGE. Informe sobre situación de la poliomielitis en el Perú, 2011. Disponible en:  http://www.minsa.gob.pe/portada/archivos/informe_poliomielitis.pdf
6.      OPS. Alerta Epidemiológica, 20 de octubre del 2010. Disponible en: http://new.paho.org/hq/dmdocuments/2010/alerta_epi_2010_20_octubre_brote_poliomelitis.pdf
7.      PAHO. Programa Ampliado de Inmunizaciones. Precio de las vacunas para el 2011. Enmienda III, 27-6-2011. Disponible en: http://new.paho.org/hq/index.php?option=com_content&task=view&id=1864&Itemid=2234&lang=es


[1] Médico-cirujano, Maestro en Salud Pública
a  Ex Jefe de la Unidad de Epidemiologia del hospital María Auxiliadora.

[2] Si bien es cierto que las coberturas de antipolio para el 2003 y el 2010 fueron  de 95% y 92% respectivamente, el método de cálculo considerando 100% de aplicación de cada una de las 3 dosis, compensa las dosis extra aplicadas en las campañas de vacunación y “barridos”. Para el 2010, el MINSA reportaba 1’682,427 dosis aplicadas y nuestro cálculo da 1’741,200 dosis. Para el 2011 el número de dosis calculada fue de 1’767,819.




viernes, 24 de diciembre de 2010

LA VACUANA CONTRA EL CANCER DE CUELLO UTERINO:


LA VACUANA CONTRA EL CANCER DE CUELLO UTERINO:
ALGUNAS PRECISIONES

Por Wilfredo Gutiérrez P.  MD.  M.P.H.

El  cáncer de cuello uterino o cáncer cervical, representa  un grave problema de salud reproductiva en la mujer, especialmente en los países en desarrollo. De las más de 231.000 mujeres muertes que ocurren en el mundo a causa de esta enfermedad, más del 80 por ciento corresponden a estos países. Es el tercer cáncer en importancia en el mundo y es la principal causa de muerte por neoplasias malignas entre las mujeres de países en desarrollo. En los Estados Unidos, ocupa el 11avo lugar entre las neoplasias malignas de las mujeres y en el 2006, alrededor de 10,000 mujeres fueron  diagnosticadas con este tipo de cáncer, muriendo alrededor de 4,000 a causa de él. Más de la mitad de los casos ocurrieron en mujeres que nunca u ocasionalmente tuvieron un control de Papanicolau y predominantemente entre gente hispana y afro americana.

Hoy en día se sabe que alrededor del 99% de casos de cáncer cervical son causados por cepas oncogénicas (capaces de producir cáncer) del virus del papiloma humano (VPH), un agente de transmisión sexual que infecta las células del cuello del útero y lentamente produce cambios celulares que pueden derivar en un cáncer. Un estudio realizado el año 1999 estimó que en más del 99 por ciento de los casos de cáncer cervical en el mundo se observó presencia de DNA de VPH. Sin embargo, el cáncer cervical puede presentarse luego de 20 años o más después de ocurrida la infección con VPH. En Estados Unidos  se estima que cada año se producen 6.2 millones de infecciones por este virus, y aunque la mayoría son asintomáticas y transitorias, algunas pueden derivar en cáncer cervical. Hoy se conocen unas cien cepas o serotipos del VPH, de las cuales sólo unas 23 pueden afectar a las mucosas cervicales y de estas 13 se han descrito como oncogénicas.    Los serotipos de alto riesgo son los números, 6, 11, 16, 18, 31 y 35, que ocasionan cerca del 90% de todos los cánceres de cervix.

Además los VPH, desempeñan un papel importante en la génesis de los cánceres de ano, vulva, vagina y algunos de orofaringe (parte central de la garganta que incluye el paladar blando, la base de la lengua y las amígdalas). La información emitida por varios estudios sugiere también que la infección por VPH es un factor de riesgo para  padecer cáncer de pene.

Es importante señalar que no todas las mujeres infectadas con el  VPH derivarán en cáncer cervical, pues en el 90% de casos las infecciones son inocuas y desaparecen por si solas sin necesidad de tratamiento. La infección persistente con cepas oncogénicas de VPH es una condición necesaria para la producción de cáncer de cuello uterino, pero no suficiente. Además deben asociarse factores de riesgo (mayor probabilidad de enfermarse en las mujeres que los tienen) tales como: el inicio precoz de las relaciones sexuales, la alta frecuencia de las mismas, la pobre higiene genital, alto consumo de alcohol y drogas (factor de una conducta sexual riesgosa), número elevado de parejas sexuales, la presencia concomitante de otras enfermedades de transmisión sexual, mujeres entre 30 y 50 años, entre otros.
La Administración de Drogas y Medicamentes de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó el año pasado Gardasil™, una vacuna producida por Merck & Co., Inc. (Merck) para prevenir la infección por ciertas cepas del VPH. Es una vacuna cuadrivalente porque protege contra cuatro tipos de VPH: 6, 11, 16 y 18. Esta vacuna se  administra tanto a hombres como a mujeres en una serie de tres inyecciones en el tejido muscular a los 0, 2 y 6 meses. Es altamente efectiva (cercana al 100% de protección en 4 años de seguimiento) en la prevención de los tipos de VPH mencionados. Otra vacuna prometedora, Cervarix™, es producida por GlaxoSmithKline (GSK) que está realizando pruebas correspondientes, pero todavía no ha sido aprobada por la FDA. Esta vacuna es bivalente porque su blanco son dos tipos de VPH: 16 y 18.
La vacuna solo es efectiva si se administra antes de que la persona sea sexualmente activa. Es por ello que el Comité Consultivo sobre Prácticas de Inmunización (ACIP por sus siglas en inglés) recomienda que la vacuna se administre rutinariamente a jovencitas de 11 a 12 años y a jovencitas y mujeres de 13 a 26 años de edad. Algunos expertos recomiendan también la vacunación de varones antes del inicio de la actividad sexual, con la finalidad de prevenir que transmitan el HPV a las mujeres y a otros hombres. Se estima que la vacunación completa puede reducir el número mundial de muertes por cáncer cervical en dos terceras partes
Sin embargo, es importante precisar que ninguna de estas vacunas contra VPH ha sido probada para proporcionar protección completa contra la infección persistente de otros tipos de VPH, algunos de los cuales causan cáncer cervical. Por lo tanto, alrededor del 30 por ciento de los casos de cáncer cervical y el 10 por ciento de los casos de verrugas genitales no se prevendrán con estas vacunas. Además, las vacunas no previenen contra otras enfermedades de transmisión sexual ni tratan la infección por VPH o el cáncer cervical.
Es por ello, que es importante que las mujeres que reciban la vacuna se sigan haciendo exámenes selectivos de detección (por lo menos cada 3 años) de cáncer cervical (la prueba de Papanicolau,  colposcopía, despistaje de VPH), tal y como se recomienda para las mujeres que no hayan sido vacunadas. Esto es importante para detectar lesiones precancerosas o cáncer cervical en estadios tempranos que pueden curarse al 100% con la cirugía y también hacer el seguimiento más estrecho de las mujeres con infección persistente de cepas oncogénicas de VPH. Igualmente es importante que se sigan tomando medidas generales para evitar las enfermedades de transmisión sexual como: una relación mutuamente monógama a largo plazo; evitar conductas sexuales riesgosas; usar preservativo, aunque es menos seguro para el VPH, ya que no protege  las partes no cubiertas. 
Algunas cuestiones todavía no resueltas en relación a estas vacunas y que están en investigación son las siguientes: el tiempo de duración de la protección y si es necesario o no administrar un refuerzo; sus efectos en la conducta sexual, sobre todo de los jóvenes; y finalmente, el alto costo de la vacuna, que en la actualidad el fabricante estima entre 300 a 500 dólares y si los seguros médicos están dispuestos a cubrir. Este último aspecto es un factor limitante para su aplicación masiva, sobre todo en los países en desarrollo, cuyas mujeres son las más afectadas por el cáncer cervical.

USA. Abril del 2007
LA VACUANA CONTRA EL CANCER DE CUELLO UTERINO:
ALGUNAS PRECISIONES