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viernes, 24 de diciembre de 2010

LA CULTURA ANTI-GRASA: MITOS Y VERDADES

LA CULTURA ANTI-GRASA: MITOS Y VERDADES

Por: Dr. Wilfredo Gutiérrez P. (USA, mayo del 2007)

El incremento dramático de la obesidad en los últimos 30 años y de los riesgos comprobados que conlleva para la salud, junto a la cultura anti-grasa se ha instalado la una especie de psicosis en la población sobre los peligros del consumo de grasas. A ello ha contribuido mucho el culto a la delgadez y a la figura esbelta, propalada como sinónimo de belleza por el marketing y los diferentes medios de comunicación masiva. Fruto de ello y de los mensajes educativos en salud que vienen machacando sobre el colesterol malo, la población ha ido fabricando una serie de mitos, creencias o medias verdades,  que han configurado una especie de cultura anti-grasa.

Esta situación, ha conllevado a que muchas personas lleguen a desarrollar patologías  peligrosas como la anorexia nerviosa, la bulimia, problemas endocrinológicos (hormonales) en los adultos; y diferentes trastornos nerviosos irreversibles en los niños.  Por ello, es importante que la población tenga algunos criterios para distinguir qué es real y científicamente fundado y qué es mito o media verdad (magnificada con fines comerciales), de todo lo que se dice en contra de las grasas.  

Mito No. 1: Las grasas de origen animal son dañinas para la salud y sólo deberíamos ingerir grasas de origen vegetal.

Verdad: Los niños menores de dos años NO deben estar bajo una dieta restringida en grasas de origen animal, porque el colesterol y las grasas en general son nutrientes importantes para el desarrollo cerebral. En el niño mayor de dos años, la grasa continúa siendo de gran importancia en la adecuación del aporte de energía para permitir un buen nivel de actividad física. Si bien el crecimiento después de los 12 meses disminuye notablemente, la actividad física es fundamental para el desarrollo mental y social del niño; por lo que el déficit de energía asociado a una dieta pobre en grasa puede limitar la actividad y por ende el desarrollo del niño. La grasa además es necesaria para completar el desarrollo del sistema nervioso que en esta etapa continúa mielinizándose, lo que requiere de ácidos grasos esenciales como el esteárico y el oleico. Por ello en esta etapa es esencial el consumo de leche materna hasta por lo menos los 6 meses de edad del niño, de leche y sus derivados en general,  huevo y carnes; no sólo por el aporte de ácidos grasos esenciales, sino también de otros nutrientes como proteínas de origen animal (que contienen aminoácidos esenciales completos), de hierro, calcio, etc.

En el adulto es importante también el aporte de grasa animal (sobre todo de pescado) ya que contiene gran cantidad de ácidos grasos esenciales como el omega 3 y 6, que   propio cuerpo humano no lo produce. Hay que tener en cuenta además que la grasa animal es la única fuente de colesterol.

LO IMPORTANTE ES NO CONSUMIR GRASAS ANIMALES EN EXCESO. EN GENERAL SE RECOMIENTO QUE EL 10% DEL TOTAL DE CALORIAS DE LA DIETA,  DEBEN SER DE ORIGEN ANIMAL.

Mito No. 2: El colesterol es malo en si y solo debemos consumir alimentos 0 colesterol

Verdad:  El colesterol es imprescindible para la vida, ya que es un componente muy importante de las membranas celulares y a partir de él se sintetiza la Vitamina D que es  importante en el metabolismo del calcio. A partir del colesterol también se sintetizan las hormonas sexuales, los corticoides y las sales biliares, entre otros. El colesterol se obtiene de dos maneras: el organismo produce una parte y el resto viene en los productos animales que uno consume, como carnes rojas, aves, pescado, huevos, mantequilla, queso y leche entera. Los alimentos provenientes de las plantas; como frutas, verduras y cereales; no contienen colesterol.

POR LO TANTO, EL  ORGANISMO NECESITA COLESTEROL PARA FUNCIONAR NORMALMENTE; SIN EMBARGO, TENER DEMASIADO PUEDE ELEVAR LAS PROBABILIDADES DE SUFRIR UNA ENFERMEDAD DEL CORAZÓN, POR LO QUE. SE RECOMIENDA NO EXCEDER EL COLESTEROL DE 300 mg/persona y día.

Mito No. 3: La  LDL (o colesterol malo), debe ser completamente eliminado de la dieta diaria.
Verdad:  La Lipoproteína de Baja Densidad o LDL (por sus siglas en inglés), en realidad es una proteína que juega un rol importante en el transporte del colesterol y otras grasas hacia las células. Cerca  del 60 a 80 por ciento del colesterol plasmático es transportado por las LDL. Las lipoproteínas de alta densidad  (HDL), conocidas también como colesterol bueno, transportan el 15-40 por ciento del colesterol del plasma. Se ha comprobado que la HDL acarrea el colesterol de las arterias y reduce los riesgos de un ataque al corazón.
Por ello, no hay que eliminar del todo de la dieta a la LDL, sino que hay que consumirla en cantidades moderadas, ya que se ha comprobado que demasiada  LDL puede tapar las arterias, lo que aumenta el riesgo de tener un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. En una persona sana, se recomienda que la LDL no debe exceder los 160 mg/dl en sangre y los niveles de HDL deben ser iguales o superiores a  60 mg/dl.  
Mito No. 4: Como las grasas insaturadas son buenas, las personas deben comer tanta grasa insaturada como sea posible

Verdad: Si bien es cierto que se ha comprobado que las grasas insaturadas, presentes en los aceites de origen vegetal (con excepción de los de coco y palma), ayudan a bajar el colesterol en la sangre, por su alto contenido de HDL; hay que tener en cuenta que las grasas en general (incluyendo las insaturadas) tienen muchas calorías (9 cal/gr.), lo que puede conllevar a sobrepeso y obesidad si se consume en exceso, que es otro factor de riesgo de enfermedad del corazón y de algunos tipos de cáncer..

En general se recomienda que en un adulto el 10% de las calorías totales diarias deben provenir de las grasas saturadas (20 grs. aprox..) y un 20% de grasas insaturadas (40 grs. aprox.). El consumo total de grasas en general, no debería exceder los  66 grs por día.


PERUANOS DERROTISTAS

SI LA MAYORIA DE PERUANOS NO FUERAMOS DERROTISTAS:

Por Wilfredo Gutiérrez P.  MD   MPH   (USA febrero del 2005)

·         Dejaríamos de reírnos de nuestras debilidades y desgracias
·         Supiéramos reconocer y valorar lo bueno que tenemos
·         Amaríamos a nuestra patria en las buenas y en las malas, como lo hacen los arequipeño con su terruño.
·         Nos propondríamos dejar la criollada, la del pepe el vivo y respetaríamos las       reglas y normas de convivencia democrática.
·         Descubriríamos que es posible cambiar esta actitud y nuestros estilos de   comportamiento peyorativos,  como lo han hecho los cerca de millón  y medio de inmigrantes peruanos que    viven en  países desarrollados que han cambiado para bien; se han aculturado  a dichos países y contribuyen fuertemente en su economía.
·          Empezaríamos a amar a nuestra raza y cultura
·         Recordando a nuestros antepasados, diríamos que no somos ociosos por el lastre de nuestra raza, que no somos ladrones por naturaleza, que no somos mentirosos de siempre.
·         Seriamos mas objetivos al juzgar a nuestros gobernantes, denunciando lo malo, pero reconociendo y apoyando también lo bueno que hacen.
·         Seguiríamos construyendo sobre lo bueno que los otros han hecho por nuestro país y no destruiríamos para comenzar todo de nuevo.
·         Nos alegraríamos que un compatriota sobresalga en nuestra patria o afuera y trataríamos de imitarlos en vez de acumular envidia y odio y tratar de serrucharles el piso.
·         Desterraríamos el mito de que "nadie es profeta en su tierra" y contribuiríamos con el desarrollo de nuestro país y dejaríamos de estar pensando en fugar al extranjero.
·         Disminuiríamos el "ruido político" en su justa dimensión y creceríamos a un ritmo del 7 u 8% como la mayoría de economistas lo reconocen.
·         Haríamos criticas alturadas a nuestros gobernantes y autoridades, sin que  nos salgan los complejos y frustraciones acumulados generación tras generación de considerarnos eternos perdedores.
·         Descubriríamos el real sentido de la política como la búsqueda del bien común y el servicio al país y no la manipulación de la población con fines de  enriquecimiento personal o partidario.
·         Finalmente, como Javier Heraud, seguiríamos pensando  que "nuestra patria es    tan linda y la queremos todavía".

Son reflexiones que me brotan de contemplar en este país (USA) a numerosos  peruanos de distintas condiciones sociales, totalmente cambiados en cuanto al "patrón de conducta estándar del peruano promedio": manejan con  cuidado y respetan escrupulosamente las reglas de transito, son  puntuales, honestos, poco de juergas y borracheras, respetuosos de sus parejas, trabajadores  como nadie, excelentes empresarios y magníficos profesionales, pagan puntualmente sus impuestos, son solidarios y saben darse la mano, etc.

Son los mismos peruanos que hace unos o 20 anos abandonaron nuestra patria con distintas motivaciones y ahora tienen otro estilo de vida y valores que probablemente si se aplicaran en nuestra patria nos catapultarían rápidamente al desarrollo. Claro está
que no han perdido su identidad (al menos los de la primera generación) pues en sus
carros escuchan música peruana, cuando pueden comen comida peruana,  acuden a restaurantes peruanos, organizan fiestas propias de nuestro  país, etc.
Ello demuestra que los peruanos si podemos cambiar para bien, sin perder nuestra identidad. Es increíble cómo en año nuevo por ejemplo, pudimos tomar cerveza cusqueña, chicha de jora, pisco sour, ceviche peruano, panetón donofrio y bailar valses de Chabuca granda. Da gusto ver productos  "made in Perú" que cumplen todos los estándares de calidad y presentación de los productos alimenticios que se expenden acá como: quinua, maíz cancha,  cebada para moliente, papa peruana, olluquito, zanahoria, frijoles,  etc. aparte de innumerables productos de la  medicina  natural peruana, que consumen sobre todo los latinos.